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lunes, 30 de enero de 2017

Detective privado.

El jueves pasado, por fin, contraté un detective privado. Hacía tiempo que quería hacerlo, pero  las dudas no me lo permitían, en cuanto llamaba al timbre empezaba a temblar incapaz de articular palabra alguna.
Entré, tomé asiento y empecé diciendo:
 -Señor Salgado, no quiero que piense que estoy loca, nisiquiera que soy  una excentrica aburrida, usted escuche con atención y después proceda a hacer lo que le pido. Quiero que me investigue, que me siga, saque fotos sin que yo me dé cuenta, urgue en mi vida, incluso la privada, en mi pasado....saque conclusiones y cuando acabe, llámeme, le pagaré como usted quiera, por adelantado si es necesario, pero no me deje con esta duda que no me deja vivir.
desde hace muchos años, vengo observando que casi nadie es quien dice ser, que muestran una cara falsa, dicen hacer una cosa y hacen lo contrario.
Me explico: Cuando en un juicio por corrupción, el politico de turno miente como un bellaco, lo hacen tan bien que es hasta creible. Muchas personas que dicen creer en Dios y seguir su doctrina, se olvidan rápido haciendo todo lo contrario. Políticos    salvadores de la patria que solo se salvan a ellos. En fin, señor salgado, quiero que me saque de dudas y me diga si realmente soy Elena Blanco, si pienso y actúo como creo que soy o formo parte de ese gran grupo que no acabo de entender.