viernes, 26 de febrero de 2010

LA MONJA




Dos mujeres esperan su turno en un consultorio médico de una ciudad de provincias. llevan media hora mirándose con disimulo, se conocen pero no saben de que.

Aprovechando que se queda un sitio vacío, una se sienta al lado de la otra y con disimulo mira, de reojo, la cartilla médica a ver si por fin consigue averiguar de que le suena esa cara. De pronto al leer el apellido da un grito y la gente se queda perpleja al ver que las dos mujeres se funden en un abraza.

Su amistad se remonta a la infancia, al pueblo que las vio nacer a cientos de kilómetros de donde viven actualmente.

-¿Pero Lola, tu no te fuiste del pueblo porque te llamó la espiritualidad y te hiciste monja?

-Si y fui monja durante ocho largos años de mi vida, pero no fue la llamada de dios lo hizo que abandonara el pueblo una mañana, así de pronto y sin avisar a nadie.

¿Recuerdas que vivía con mi tía materna? Que mi madre me dejó con ella porque no podía tener hijos y como en casa éramos muchos y con pocos medios mi madre decidió que me criara mi tía y así se desentendió de mi siendo muy pequeña, tu esa parte de mi historia no la sabias pero es tan cierto como que un día me enamoré, siendo aún muy joven, aún adolescente ¿te acuerdas de eso? Pues me enamoré como una loca de Paco, aquel chico que era algo mayor que yo y que todo el mundo se puso en contra de nuestro noviazgo, en especial mi tía, que ya por entonces era mi madre sin haberme parido. Ella era rica y todo el mundo sabía que me estaba dando una educación esmerada, de niña rica, y que algún día heredaría todo cuanto poseía .

El caso es que mi noviazgo se fue complicando con unos problemas de salud de mi novio y mi tía insistía en que rompiera la relación, yo no le hacía caso porque mi novio era mi vida y lo que yo quería era casarme con el y ser feliz en cuanto cumpliera los años necesarios para no tener que depender de nadie.

Un día mi novio se volvió loco, por lo visto padecía una enfermedad mental heredada, que nadie me dijo nunca que padeciera, lo llevaron a un manicomio de la ciudad, su familia insistía en que lo esperara y que fuera a verle , todo en contra de lo que mis tíos pensaban , yo estaba en una encrucijada y un día me fui sin decir nada a nadie , ingresé en un convento con el pretexto de la llamada de dios, no me fue demasiado mal porque yo era muy alegre y me pasaba el dia cantando y alborotando a las compañeras. Mi tía me desheredó y la familia de mi novio no dejó nunca de criticarme .Me enteré por una amiga que mi novio se había recuperado y estaba en el pueblo pero al poco tiempo se suicidó, llegaron hasta mi las culpas de su familia, ellos obviaban su enfermedad y me culpaban a mi de su desgracia, con lo que yo lo quería y lo quiero porque aunque pasen cien años seguirá siendo el amor de mi vida ,desde el día de su muerte la vida no ha vuelto a tener sentido para mi. .

Finalmente me salí del convento y uno de mis hermanos, con los que contacté me busco un hombre y me arregló un matrimonio de conveniencia. El era un buen hombre pero yo no lo quería, a pesar de eso he tenido dos hijos a los que adoro y por los que daría la vida. ¿Pero sabes una cosa ¿ cada vez que voy al pueblo, me acerco al cementerio en las horas que se que no va a verme nadie y le llevo flores a Paco , le cuento cosas de mi vida de todo lo que me sucede de cómo me siento y le digo que cada noche desde el día que me fui del pueblo hace casi treinta años, pienso en el y en como hubiera podido ser nuestra vida si su enfermedad no le llega a traicionar , sueño delante de su tamba que algún día volveré a encontrarme con el y entonces ya no nos separaremos, le digo también que tiene que haber algo después de la muerte porque de lo contrario nuestro padecimiento habrá sido en vano y nuestro amor que es como el primer día no puede quedarse flotando en el aire como aquella mañana que abandoné el pueblo por la incomprensión de unos y otros. Creo que el me escucha y que me ha perdonado por no haber estado a su vuelta del manicomio.

Muchas veces me pregunto por qué no me quedé junto a el, quizá, aún con su locura hubiera sido mas feliz que ahora junto a un hombre que no quiero.

Esa fue toda mi historia amiga mía, cuando he visto que eras tu me ha dado un vuelco el corazón porque todo lo que me recuerda al pueblo lleva el nombre de Paco, quizá aún esté obsesionada pero forma parte de mi historia y de mi vida y es la única ilusión que aún mantengo

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